
Ziac ®
Tabletas recubiertas
Antihipertensivo
(Bisoprolol fumarato, hidroclorotiazida)
COMPOSICIÓN
Cada TABLETA RECUBIERTA de ZIAC® 2,5 contiene:
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Fumarato de bisoprolol |
2,5 mg |
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Hidroclorotiazida |
6,25 mg |
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Excipientes c.s. |
Cada TABLETA RECUBIERTA de ZIAC® 5,0 contiene:
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Fumarato de bisoprolol |
5,0 mg |
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Hidroclorotiazida |
6,25 mg |
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Excipientes c.s. |
ACCIÓN FARMACOLÓGICA: ZIAC® es un fármaco con propiedades antihipertensivas que asocia en su formulación un agente bloqueador beta-adrenérgico (bisoprolol) con un diurético perteneciente al grupo de las tiazidas (hidroclorotiazida) que actúan de modo sinérgico para lograr un eficaz control de la presión arterial.
El fumarato de bisoprolol y la hidroclorotiazida han sido utilizados individualmente y en combinación para el manejo de la hipertensión arterial, gracias a sus efectos terapéuticos aditivos en virtud del efecto potenciador que posee la hidroclorotiazida para incrementar significativamente las propiedades antihipertensivas del fumarato de bisoprolol.
El efecto hipotensor de los agentes betabloqueadores se ejerce a través de un mecanismo de inhibición competitiva sobre los receptores adrenérgicos beta. A dosis bajas posee propiedades bloqueantes cardioselectivas (acción predominante sobre receptores beta-1) que se extienden hacia los receptores adrenérgicos beta-2 a medida que las dosis se incrementan.
La hidroclorotiazida provoca disminución de la presión arterial a través de la reducción del volumen plasmático y el volumen del líquido extracelular, que se acompañan de un descenso en el gasto cardíaco que retorna eventualmente hacia la normalidad. Asimismo, produce una reducción en la resistencia periférica a través de un mecanismo directo sobre la vasculatura periférica.
INDICACIONES: ZIAC® está indicado para el tratamiento de la hipertensión arterial.
INTERACCIONES MEDICAMENTOSAS
Bisoprolol: El uso concurrente de los agentes antidiabéticos orales o insulina con agentes beta-adrenérgicos pueden dañar el control glicémico; puede haber un riesgo incrementado de hiperglicemia.
La cocaína puede inhibir los efectos terapéuticos de agentes bloqueantes beta-adrenérgicos.
La administración simultánea de ZIAC® con amiodarona puede originar un efecto depresor aditivo sobre el sistema de conducción cardiaco con efectos inotrópicos negativos, especialmente en pacientes con disfunción del nodo aurículo ventricular o sinusal.
La administración concomitante de ZIAC® con anestésicos inhalatorios (cloroformo, ciclopropano, enflurano, tricloroetileno, halotano, isofluorano, metoxifluorano) puede incrementar el riesgo de depresión del miocardio e hipotensión.
Si se administra ZIAC® a pacientes que se encuentran en terapia con agentes betabloquedores de administración oftálmica, puede presentarse un efecto aditivo hipotensor sobre la presión intraocular o la presión arterial sistémica especialmente si la absorción sistémica de los primeros resulta significativa.
Medicamentos antihipertensivos como antagonistas del calcio, clonidina, guanabenz, reserpina y diazóxido pueden dificultar el control adecuado de la presión arterial cuando se emplean simultáneamente con agentes betabloqueadores como bisoprolol debido a la potenciación del efecto hipotensor. A pesar que las asociaciones entre agentes antihipertensivos son frecuentes en la práctica cotidiana, deberá contemplarse siempre la necesidad de un reajuste de la dosis cuando se retira o se añade otra droga con conocido efecto reductor de la presión arterial, en especial cuando se trata de un régimen que incluye agentes betabloqueadores. Se han reportado casos de bradicardia sintomática, a veces con repercusiones hemodinámicas, especialmente en pacientes ancianos o individuos con antecedentes de disfunción ventricular izquierda o anormalidades en la conducción.
La cimetidina puede provocar una reducción significativa en el aclaramiento hepático de los agentes betabloqueadores, resultando así niveles elevados de las concentraciones plasmáticas de estos últimos.
El empleo simultáneo de agentes betabloqueadores con estrógenos puede conducir a retención de líquido y aumento de la presión arterial.
El empleo simultáneo de agentes betabloqueadores con lidocaína puede reducir la eliminación de esta última incrementando así el riesgo de toxicidad por reducción del flujo sanguíneo hepático, por lo que debe ajustarse la dosis de lidocaína a través de sus concentraciones séricas.
La asociación de betabloqueadores con inhibidores de la MAO puede ocasionar una significativa elevación de la presión arterial alrededor de dos semanas después de suspender el tratamiento con inhibidores de la MAO por lo que no se aconseja su administración en forma simultánea.
Los agentes betabloqueadores pueden potenciar y prolongar la acción de los agentes bloqueadores neuromusculares, por lo que deberá establecerse una cuidadosa monitorización posoperatoria en el paciente que recibe ambas drogas en forma concurrente o secuencial.
El empleo simultáneo de betabloqueadores con fenotiazinas puede producir un incremento en las concentraciones plasmáticas de cada concentración.
La administración intravenosa de fenitoína puede producir efectos cardiodepresores aditivos cuando se emplea junto a betabloqueadores.
Fentanilo y derivados: El uso crónico preoperativo de agentes bloqueantes beta-adrenérgicos puede disminuir la frecuencia y/o severidad de las respuestas hipertensoras a la cirugía, especialmente durante el spread esternotómico y esternal en cirugía arterial cardíaca o coronaria; sin embargo, el uso preoperativo crónico de agentes bloqueantes beta-adrenérgicos sistémicos puede también aumentar el riesgo de bradicardia inicial luego de dosis de inducción de fentanilo o de cualquiera de sus derivados.
Flecainida: Aunque no ha habido reportes de efectos adversos durante la administración concurrente de flecainida con agentes bloqueantes beta-adrenérgicos, se recomienda precaución debido a las posibilidades de efectos inotrópicos negativos aditivos, especialmente en pacientes con función ventricular izquierda comprometida [fracción de expulsión <30%].
Inhibidores de la monoamino oxidasa (MAO), incluyendo furazolidona, procarbazina, y selegilina: Una hipertensión significativa puede ocurrir teóricamente hasta 14 días después de la discontinuación del inhibidor de la MAO; aunque reportes clínicos suficientes están faltando, el uso concurrente con agentes bloqueantes beta-adrenérgicos no es recomendado.
Hidroclorotiazida: La administración conjunta de hidroclorotiazida con amantadina puede reducir el aclaramiento renal de esta última con el consiguiente riesgo de toxicidad.
El uso concomitante de tiazidas con amiodarona puede incrementar el riesgo de aparición de arritmias asociadas a hipocaliemia. Cuando se asocia un diurético tiazídico con anticoagulantes derivados de la cumarina o indandiona la reducción del volumen plasmático puede conducir a la concentración de factores procoagulantes en la sangre por lo que deberá practicarse un reajuste de la dosis.
El uso de diazóxido junto a tiazidas puede incrementar los efectos hiperglicemiantes por lo que deberá monitorizarse la glicemia o realizarse un ajuste en la dosis de ambos agentes. Asimismo, su empleo simultáneo puede potenciar el efecto hiperuricémico y antihipertensivo del diurético.
El empleo de hidroclorotiazida con diflunisal puede incrementar significativamente las concentraciones plasmáticas del derivado tiazídico, disminuyendo en cambio su potencial hiperuricémico.
La adición de diuréticos tiazídicos en pacientes que reciben glucósidos digitálicos incrementa el riesgo de toxicidad digital por hipocaliemia o hipomagnesemia.
El empleo concomitante de dopamina con agentes tiazídicos puede potenciar el efecto diurético de ambas drogas.
La asociación de tiazidas junto a otros medicamentos que causan hipocaliemia puede provocar la aparición de hipocaliemia severa por lo que deberán monitorizarse las concentraciones séricas de potasio y la función cardiovascular.
El empleo de litio junto a derivados tiazídicos puede producir toxicidad por el primero debido a una disminución significativa de su aclaramiento renal que se adiciona a sus efectos nefrotóxicos.
Agentes antidiabéticos orales o insulina: Los diuréticos tiazídicos pueden aumentar las concentraciones de glucosa sanguínea, para adultos con diabetes inicial, el ajuste en la dosis de medicaciones hipoglicémicas puede ser necesario durante y después de la terapia con diuréticos tiazídicos; los requerimientos de insulina pueden ser incrementados, disminuidos o inalterados.
Drogas antinflamatorias, no esteroideas (AINEs), especialmente indometacina: Pueden antagonizar la natriuresis e incrementar en actividad de renina en plasma (PRA) causada por los diuréticos tiazídicos; también pueden reducir el efecto antihipertensor e incrementar en el volumen urinario causado por los diuréticos tiazídicos, posiblemente mediante la inhibición de la síntesis de prostaglandina renal y/o al causar retención de sodio y de fluido; el paciente debe ser monitorizado cuidadosamente para confirmar que el efecto deseado está siendo obtenido.
Asimismo, el uso concurrente de AINEs con un diurético puede incrementar el riesgo de falla renal secundaria a una disminución en el flujo sanguíneo renal causada por la inhibición de síntesis de prostaglandina renal.
Medicaciones que contienen calcio: El uso concurrente de diuréticos tiazídicos con dosis altas de calcio puede resultar en hipercalcemia debido a una excreción de calcio reducida.
Colestiramina o colestipol: Pueden inhibir la absorción gastrointestinal de los diuréticos tiazídicos; se recomienda la administración de diuréticos tiazídicos 1 hora antes o 4 horas después de colestiramina o colestipol.
Medicaciones que causan hipocaliemia: El riesgo de hipocaliemia severa debida a otras medicaciones causantes de hipocaliemia puede estar incrementado; la monitorización de las concentraciones de potasio sérico y de la funcion cardiaca y el suplemento de potasio puede ser necesaria.
Medicaciones que producen hipotensión: Los efectos antihipertensores y/o diuréticos pueden ser potenciados cuando estas medicaciones son usadas concurrentemente con diuréticos tiazídicos; aunque algunas combinaciones antihipertensoras y/o combinaciones diuréticas son usadas frecuentemente para la ventaja terapéutica, al usarse concurrentemente los ajustes de dosis pueden ser necesarios.
Agentes bloqueantes neuromusculares, nodepolarizantes: Los diuréticos tiazídicos pueden inducir hipocaliemia, la cual puede aumentar el bloqueo de los agentes bloqueantes neuromusculares nodepolarizantes; las determinaciones de potasio sérico pueden ser necesarias antes de la administración de agentes bloqueantes neuromusculares nodepolarizantes; la monitorización posoperativa cuidadosa del paciente puede ser necesaria luego del uso concurrente o secuencial, especialmente si hay una posibilidad de reversión incompleta de bloqueo neuromuscular.
Simpaticomiméticos: Pueden antagonizar el efecto antihipertensivo de los diuréticos tiazídicos; el paciente debe ser monitorizado cuidadosamente para confirmar que el efecto deseado está siendo obtenido.
Alteraciones de los valores de laboratorio
• Con resultados de las pruebas de diagnóstico: La administración de diuréticos tiazídicos durante un período de prueba de bentiromida invalidará los resultados de la prueba puesto que los diuréticos tiazídicos son también metabolizados a arilaminas e incrementarán de esta forma el porcentaje de ácido paraaminobenzoico (PABA) recuperado; la discontinuación de diuréticos tiazídicos por lo menos tres días antes de la administración de bentiromida es recomendada.
• Con los valores fisiológicos/de laboratorio: Los diuréticos tiazídicos pueden alterar de una u otra forma los valores de las concentraciones de: Bilirrubina sérica; calcio sérico; colesterol; lipoproteína de baja densidad, triglicéridos y creatinina séricas; glucosa, sangre y orina; magnesio, potasio y sodio séricos; yodo ligado a proteína (PBI) sérico; ácido úrico sérico; calcio urinario.
CONTRAINDICACIONES
Bisoprolol:Historia de alergia, asma bronquial o enfisema o bronquitis no alérgica, falla cardiaca congestiva, diabetes mellitus, daño de la función hepática, hipertiroidismo, depresión mental o historia de depresión mental.
Deberá administrarse únicamente en casos de estricta necesidad o bajo circunstancias clínicas muy especiales en pacientes con insuficiencia cardiaca, shock cardiogénico, bloqueo A-V de 2.º y 3.er grado y bradicardia de tipo sinusal debido al riesgo de provocar una depresión miocárdica mayor. Asimismo, deberá emplearse sólo en casos excepcionales en pacientes que hayan sufrido un infarto agudo de miocardio, excluyendo en todos los casos a aquellos cuya presión arterial se mantenga en valores por debajo de los 100 mm Hg. En los pacientes con función hepática disminuida, incluyendo pacientes geriátricos, puede presentarse un retardo en el metabolismo de los agentes betabloqueadores, por lo que deberá ajustarse la dosificación en estos casos.
Los enfermos que padecen miastenia gravis pueden presentar un episodio de exacerbación con diplopía y debilidad muscular extrema si reciben tratamiento con betabloqueadores.
Puede requerirse el empleo de dosis muy elevadas de bisoprolol en pacientes con diagnóstico de feocromositoma por el riesgo de desarrollar hipertensión arterial persistente.
La administración de bisoprolol se encuentra también contraindicada en individuos con hipersensibilidad al principio activo u otros betabloqueadores por el riesgo de reacción cruzada.
En pacientes con síndrome de Raynaud y otros trastornos vasculares periféricos, el uso de betabloqueadores puede reducir la circulación a nivel periférico y producir un empeoramiento del curso natural de la enfermedad, siendo menos probable su ocurrencia cuando se emplean los agentes cardioselectivos como el bisoprolol.
Hidroclorotiazida:
En caso de anuria o función renal alterada, el empleo de tiazidas puede precipitar azoemia y provocar efectos acumulativos.
Asimismo, cuando se administra hidroclorotiazida a pacientes diabéticos, pueden alterarse las necesidades de medicación hipoglicemiante.
La hidroclorotiazida puede desencadenar la reactivación de la enfermedad en pacientes que padezcan lupus eritematoso sistémico y está contraindicada también en individuos con pancreatitis o que hayan sido sometidos a simpatectomía previa. Deberá emplearse con cautela en niños pequeños con ictericia.
Existe igualmente contraindicación para el empleo de hidroclorotiazida en pacientes con hipersensibilidad previa a otros derivados tiazídicos.
Historia de gota o hiperuricemia: Pueden elevarse las concentraciones de ácido úrico sérico; daño de la función hepática; riesgo de deshidratación, la cual puede precipitar coma hepático y muerte; la vida media plasmática está inalterada.
Hipercalcemia o hipercolesterolemia o hipertrigliceridemia o hiponatremia: Las condiciones pueden estar exacerbadas; el comienzo de la hiponatremia puede ser repentino y con riesgo de muerte.
PRECAUCIONES
Bisoprolol: En el embarazo: Riesgo de hipoglicemia, depresión respiratoria, bradicardia, e hipotensión con agentes bloqueantes beta-adrenérgicos; diuréticos tiazídicos pueden causar ictericia, trombocitopenia, hipocaliemia en el infante.
En pacientes con historia de alergia, asma bronquial o enfisema pulmonar, los agentes betabloqueadores pueden inducir broncospasmo y bloqueo del efecto broncodilatador de la epinefrina por lo que deberá administrarse con cautela en este grupo de pacientes.
Los betabloqueadores deberán emplearse con precaución en pacientes portadores de insuficiencia cardiaca congestiva a consecuencia del riesgo de precipitar un efecto cardiodepresor aditivo.
En pacientes con diabetes mellitus la administración de agentes betabloqueadores puede enmascarar la taquicardia asociada a los episodios de hipoglicemia debido al efecto antagónico sobre las catecolaminas, efecto que parece ser mínimo con los agentes cardioselectivos como bisoprolol.
En individuos que padecen hipertiroidismo, los betabloqueadores pueden enmascarar la taquicardia y, al contrario su retiro brusco puede ocasionar una descompensación de su estado hemodinámico.
En pacientes con historia previa o depresión clínica manifiesta, los agentes betabloqueadores deberán utilizarse con cautela.
En sujetos con psoriasis pueden exacerbarse las manifestaciones cutáneas conocidas si reciben betabloqueadores.
En caso de función renal deteriorada puede encontrarse disminución en el aclaramiento de agentes betabloqueadores por lo que deberá reducirse las dosis habituales en estos casos.
Si bien es cierto que los agentes betabloqueadores se han empleado exitosamente en pacientes geriátricos demostrando alta eficacia y seguridad, está establecido que estos pacientes son más susceptibles a presentar efectos adversos durante la medicación.
En relación con sus efectos mutagénicos, carcinogénicos o teratogénicos, bisoprolol no ha mostrado evidencia de inducción en numerosos ensayos experimentales en modelos animales utilizando dosis muy superiores a aquellas recomendadas para su empleo en humanos.
Tampoco existen reportes acerca de efectos adversos sobre la reproducción y el embarazo en animales de laboratorio.
El bisoprolol no fue teratogénico en ratas o conejos dado en 375 y 31 veces, respectivamente, la dosis humana recomendada máxima por peso. Sin embargo, hubo un incremento en las resorciones tardías en ratas a las que se les dio bisoprolol a dosis 125 veces la dosis humana recomendada máxima por peso.
Categoría FDA de Embarazo C: Se desconoce si el bisoprolol es distribuido en la leche materna. Aunque el riesgo parece ser pequeño, los infantes lactantes deben ser monitorizados para señales de bloqueo beta-adrenérgico, especialmente bradicardia, hipotensión, distrés respiratorio e hipoglicemia.
Pacientes geriátricos: Los agentes bloqueantes beta-adrenérgicos han sido usados con seguridad y eficacia en los pacientes ancianos. Sin embargo, los pacientes ancianos pueden ser más susceptibles a algunos efectos adversos de estos agentes. Se ha reportado que los agentes bloqueantes beta-adrenérgicos causan o exacerban el daño mental en los ancianos. Sin embargo, otra evidencia sugiere que estos agentes no producen letargo o daño significativo en el rendimiento mental. Es posible que la probabilidad de los efectos del Sistema Nervioso Central (SNC) pueda estar relacionada con la lipofilicidad del agente bloqueante beta-adrenérgico. Sin embargo, esta relación no ha sido establecida concluyentemente.
Los pacientes ancianos son más propensos a tener enfermedad vascular periférica relativa a la edad, la cual puede requerir precaución en los pacientes que reciben agentes bloqueantes beta-adrenérgicos. Asimismo, el riesgo de hipotermia inducida por el bloqueo beta puede estar incrementado en los pacientes ancianos.
Cirugía:
Evidencia reciente sugiere que el retiro de la terapia antihipertensiva antes de una cirugía puede ser indeseable. Sin embargo, el anestesiólogo debe tener conocimiento de tal terapia.
Alteraciones en los valores de laboratorio
• Prueba de la monitorización de glaucoma: Esta prueba puede ser interferida por un bloqueo beta-sistémico, la cual reduce la presión intraocular.
• Ventriculografía radionuclida: Los agentes bloqueantes beta-adrenérgicos pueden mellar los cambios inducidos por ejercicio en la función cardiaca en la evaluación de enfermedad arterial coronaria al disminuir el ratio cardiaco.
• Título de anticuerpo antinuclear (ANA): Puede ser incrementado por agentes bloqueantes beta-adrenérgicos; relacionado a la dosis.
• Concentraciones de glucosa sanguínea: Los agentes bloqueantes beta-adrenérgicos no selectivos dañan la glicogenólisis y la respuesta hiperglicémica a la epinefrina endógena, conllevando a la persistencia de hipoglicemia y recuperación retardada de glucosa sanguínea a niveles normales, especialmente en los diabéticos; estudios no han mostrado tal efecto en no diabéticos en reposo con dosis terapéuticas; los agentes bloqueantes beta-adrenérgicos, especialmente los agentes no selectivos, disminuyen la liberación de insulina en respuesta a la hiperglicemia; los efectos en la glucosa sanguínea pueden ser menos probables con labetalol o agentes cardioselectivos tales como acebutolol, betaxolol, atenolol y metoprolol, especialmente a dosis menores.
• Nitrógeno úrico en sangre (BUN): Usualmente en pacientes con enfermedad cardiaca severa y concentraciones de potasio sérico y concentraciones de ácido úrico sérico pueden ser incrementadas.
• Lipoproteinas séricas y triglicéridos séricos: Las concentraciones pueden ser incrementadas.
• Daño en la función hepática: El metabolismo de los agentes bloqueantes beta-adrenérgicos que sufren metabolismo hepático puede ser disminuido; los pacientes con función hepática dañada pueden requerir dosis menores de agentes bloqueantes beta-adrenérgicos [las excepciones son atenolol, betaxolol, carteolol, metaprolol (excepto en daño severo), y nandolol, que no requieren ajuste en la dosis]; tal reducción en la dosis frecuentemente aplica a pacientes geriátricos, muchos de los cuales han reducido la función hepática.
Para todos los agentes bloqueantes beta-adrenérgicos excepto el labetolol:
El síndrome de Raynaud y otras enfermedades vasculares periféricas: Los agentes bloqueantes beta-adrenérgicos pueden reducir la circulación periférica y empeorar estas condiciones; los agentes cardioselectivos tales como acebutolol, atenolol, betaxolol, bisoprolol, metoprolol, o agentes con ISA tales como acebutolol, carteolol, oxprenolol, penbutolol o pindolol producirían efectos adversos menores probablemente desde un punto de vista teórico.
Hidroclorotiazida:
En pacientes con hiperuricemia o antecedentes de gota pueden elevarse las concentraciones séricas de ácido úrico si reciben tratamiento con diuréticos tiazídicos; en situaciones clínicas como hipercalcemia, hipercolesterolemia, hipertrigliceridemia o hiponatremia pueden presentarse exacerbaciones de las mismas si estos pacientes reciben derivados tiazídicos.
Pacientes que hayan demostrado hipersensibilidad a medicaciones del tipo sulfamidas, furosemida o inhibidores de la anhidrasa cárbonica pueden presentar reacciones cruzadas cuando reciben hidroclorotiazida.
Los diuréticos tiazídicos se distribuyen dentro de la leche materna por lo que se recomienda evitar su empleo durante el primer mes de lactancia dado que existen reportes que han puesto en evidencia la suspensión de la misma en estos pacientes.
INCOMPATIBILIDADES
Bisoprolol: El empleo de ZIAC® en pacientes que son sometidos a test de intradermoreacción con extractos alergénicos o que se hayan en inmunoterapia alergénica puede incrementar la probabilidad de aparición de severas reacciones sistémicas de hipersensibilidad (anafilaxia), por lo que se aconseja discontinuar la terapia en estos casos.
El uso de ZIAC® en pacientes que reciben tratamiento con agentes antidiabéticos orales o insulinoterapia puede ocasionar dificultades en el control de la glicemia, a consecuencia del incremento del riesgo de presentar hiperglicemia secundaria al deterioro del metabolismo de los carbohidratos y el aumento de la resistencia periférica a la insulina. Asimismo, los betabloqueadores pueden entorpecer la evolución favorable en diabéticos que sufren episodios de hipoglicemia, debido al efecto antagónico sobre el mecanismo fisiológico compensador mediado por las catecolaminas liberadas en respuesta a la hipoglicemia (glucogenólisis). Los betabloquedores pueden enmascarar síntomas precoces de hipoglicemia como taquicardia e incremento de la presión arterial complicando así el seguimiento de los pacientes diabéticos. Bisoprolol ejerce un efecto mínimo sobre los niveles de glicemia especialmente a dosis bajas; sin embargo, puede enmascarar las manifestaciones clínicas precoces de hipoglicemia.
Los fármacos del grupo de antiinflamatorios no esteroideos pueden reducir los efectos de bisoprolol, probablemente debido a la inhibición de la síntesis de prostaglandinas renales y retención de sodio y agua.
La cocaína puede inhibir los efectos terapéuticos de los agentes betabloqueadores.
El uso concomitante de los agentes betabloqueadores con medios de contraste yodados puede incrementar el riesgo de reacciones anafilácticas que en algunos casos pueden ser refractarias al tratamiento.
El uso de betabloquedores con drogas simpaticomiméticas puede resultar en la inhibición mutua de sus efectos terapéuticos.
La terapia concomitante de betabloqueadores con xantinas puede resultar en la inhibición mutua de los efectos terapéuticos y adicionalmente puede ocurrir una disminución en el aclaramiento de la xantina especialmente si el paciente es fumador.
Hidroclorotiazida: La hidroclorotiazida puede incrementar la glicemia por lo que deberá adaptarse los regímenes terapéuticos en diabéticos bajo terapia insulínica o con hipoglicemiantes orales durante la terapia concomitante con diuréticos tiazídicos.
Los AINEs, especialmente la indometacina, pueden antagonizar la natriuresis y el incremento de la actividad plasmática de renina causada por los diuréticos tiazídicos, siendo capaces también de neutralizar el efecto antihipertensivo y el incremento en la diuresis ocasionado por estos últimos. Asimismo, la inhibición de la síntesis de prostaglandinas renales puede incrementar el riesgo al desarrollo de insuficiencia renal secundaria a la disminución del flujo sanguíneo local.
El empleo simultáneo de diuréticos tiazídicos con suplementos de calcio puede producir hipercalcemia debido a la disminución de la excreción renal de calcio.
La colestiramina y el colestipol pueden inhibir la absorción gastrointestinal de los diuréticos tiazídicos por lo que deberán administrarse una hora antes o cuatro horas después de la ingestión de estos últimos.
Dado que los diuréticos tiazídicos pueden producir hipercalcemia, su asociación con agentes bloqueadores neuromusculares puede potenciar los efectos farmacológicos de estos últimos por lo que deberán practicarse determinaciones seriadas de potasio en sangre.
Los simpaticomiméticos pueden antagonizar el efecto antihipertensivo de los diuréticos tiazídicos por lo que deberá evaluarse con cuidado los efectos de su administración simultánea.
Los estudios de carcinogenicidad no han sido realizados ni en animales ni en humanos. No se ha encontrado que la hidroclorotiazida sea mutagénica in vitro en la prueba de mutación microbiana de Ames o en el examen de orina de pacientes que recibieron hidroclorotiazida; sin embargo, sí indujo nodisyunción en Aspergillus nidulans.
No se ha realizado estudios adecuados y bien controlados en humanos. Un estudio en ratas a dosis de hasta 250 mg/kg por día (62,5 veces la MRHD) no ha mostrado que la hidroclorotiazida cause efectos adversos en el feto.
Estudios en ratones y conejos con dosis de hasta 100 mg/kg por día (50 veces la dosis humana máxima) no reveló evidencia de anormalidades externas del feto.
Categoría FDA de embarazo B.
Pacientes geriátricos: Aunque estudios apropiados sobre la relación de la edad con los efectos de los diuréticos tiazídicos no han sido realizados en la población geriátrica, los ancianos pueden ser más sensibles a los efectos hipotensores y electrolíticos. Asimismo, los pacientes ancianos tienen más probabilidad de tener daño de la función renal relacionado con la edad, lo cual puede requerir precaución en pacientes que reciben diuréticos tiazídicos.
REACCIONES ADVERSAS
Bisoprolol:
Entre las manifestaciones que raramente requieren atención médica se consideran disminución de la libido sexual, embotamiento, alteraciones del ritmo del sueño, debilidad y cansancio. Menos frecuentemente puede observarse ansiedad o nerviosismo, constipación, diarrea, congestión nasal, náuseas, vómitos y malestar abdominal. En casos excepcionales se ha reportado alteraciones en el gusto, xeroftalmia, pesadillas, entumecimiento de los dedos, extremidades inferiores y piel.
Son manifestaciones que pueden generar la necesidad de atención médica: reacciones alérgicas (rash cutáneo), arritmias, dolor lumbar o articular, dolor torácico, confusión mental en pacientes geriátricos, alucinaciones, hepatotoxicidad evidenciada por coluria e ictericia, leucopenia con fiebre y odinofagia, hipotensión ortostática, erupción dérmica psoriasiforme y trombocitopenia. Igualmente se ha reportado bradicardia sintomática, broncospasmo, insuficiencia cardiaca congestiva y deterioro de la circulación periférica.
Hidroclorotiazida:
La mayor parte de los efectos adversos se relaciona con la dosis administrada y entre los que con frecuencia requieren atención médica se menciona a las alteraciones electrolíticas: hiponatremia (confusión mental, convulsiones, fatiga, irritabilidad, calambres musculares), alcalosis hipoclorémica e hipocalémica (sequedad de boca), ritmo cardiaco irregular, depresión del sistema nervioso, dolor y calambres musculares, náuseas, vómitos, debilidad, cansancio y pulso débil. Raramente, puede verse agranulocitosis, rash cutáneo, colecistitis, pancreatitis, hiperuricemia, deterioro de la función hepática y trombocitopenia.
Otros efectos adversos que raramente requieren atención médica incluyen anorexia, pérdida de la libido, hipotensión ortostática, fotosensibilidad y malestar abdominal.
ADVERTENCIAS
Las tabletas de ZIAC® deben ser deglutidas sin mascar ni fragmentar.
El paciente deberá, sobretodo cuando inicia el tratamiento, monitorizar su pulso para estar en condiciones de referirse inmediatamente al facultativo cuando éste cae por debajo del valor mínimo aconsejado por su médico.
El paciente deberá llevar un control estricto del peso corporal y deberá restringir la ingestión diaria de sodio con la dieta.
La medicación no deberá ser discontinuada por el paciente sin conocimiento del facultativo responsable, adonde deberá acudir periódicamente a sus controles.
Los pacientes diabéticos que reciben esta medicación pueden experimentar aumento en las concentraciones sanguíneas de glucosa o enmascarar o prolongar las manifestaciones de hipoglicemia.
El paciente no deberá incluir en su régimen terapéutico ninguna medicación no prescrita por su médico responsable.
DOSIS Y VÍAS DE ADMINISTRACIÓN
En general se recomienda emplear una dosis única diaria y a las menores concentraciones que proporcionen el efecto terapéutico deseado.
La medicación deberá administrarse antes o después de los alimentos y de preferencia por las mañanas para minimizar el aumento de la frecuencia urinaria durante el sueño. Puede ser necesaria la administración concomitante de suplementos de potasio en pacientes con factores de riesgo para el desarrollo de hipocaliemia.
Cuando se decida discontinuar la terapia en casos en que se desee pasar a otro régimen antihipertensivo, el retiro deberá ser gradual desde varios días antes del cambio programado para evitar el riesgo de reacciones de rebote que podrían llevar hasta la crisis hipertensiva.
La dosis usual de ZIAC® en adultos es de una a dos tabletas administradas por vía oral una vez al día dependiendo de las necesidades individuales de cada paciente y de la concentración de bisoprolol contenida en las diferentes presentaciones del preparado. Debe tenerse en cuenta que los pacientes geriátricos pueden requerir el incremento o la disminución de la dosis usual empleada en adultos.
Las dosis usuales en pacientes pediátricos no han sido todavía establecidas.
TRATAMIENTO EN CASOS DE SOBREDOSIS
Los efectos clínicos de la sobredosis por ZIAC® incluyen bradicardia, embotamiento, hipotensión, ritmo cardiaco irregular, disnea y convulsiones. En estos casos, la actitud inicial consiste en llevar a cabo un lavado gástrico y administrar carbón activado para intentar disminuir la absorción de las drogas.
Con relación al efecto tóxico potencial de la ingestión de dosis altas de bisoprolol, el tratamiento específico se orienta al empleo de atropina si existe severa bradicardia en presencia de hipotensión. Puede emplearse diazepam por vía intravenosa para el manejo de las convulsiones; si se presenta hipotensión severa y sostenida puede recurrirse al empleo de dopamina, epinefrina o isoproterenol para brindar un efecto cronotrópico e inotrópico de soporte, medida que en muchos casos puede fracasar debido a la presencia de un efecto bloqueante adrenérgico significativo.
Se ha empleado con resultados bastante alentadores la terapia con glucagón, que parece tener un efecto inotrópico y cronotrópico importante a través de un mecanismo independiente del control beta-adrenérgico. Otros recursos terapéuticos incluyen la administración de furosemida o glucósidos digitálicos para tratar el edema pulmonar y la insuficiencia cardiaca, o el empleo de teofilina si el paciente presenta broncospasmo.
PRESENTACIONES
ZIAC® 2,5: Caja x 30 tabletas recubiertas. (Reg. San. E-11693).
ZIAC® 5,0: Caja x 30 tabletas recubiertas. (Reg. San. E-11696).
Merck S.A.
Bogotá, Colombia
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