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GINECOLOGIA
Anticoncepción en edades extremas de la vida reproductiva

(Mujer adolescente)



(Mujer madura)



Para el efecto, nos referiremos a las etapas de la adolescencia y de la perimenopausia. La adolescencia, que deriva del latin “ adolescere “que significa crecer, se considera que discurre entre los 10 y los 19 años. Un embarazo en esta etapa tiene implicancias trágicas, como el abandono de niños, interrupción de la educación, surgimiento de complicaciones médicas, posibilidad de aborto y, hasta la posibilidad de un suicidio.

En esta etapa, frecuentemente el embarazo es no deseado, pero es evitable. Trastorna el desarrollo, se constituye en una carga para la sociedad y, adquiere dimensiones de problema de gran magnitud.

Es una tragedia predecible, dado el comportamiento irresponsable de los adolescentes y por la influencia de los medios de comunicación que inducen a la actividad sexual. Los adolescentes tienen mala información sobre la anticoncepción y sobre las posibilidades de un embarazo como producto de la vida sexual. En la adolescente hay mayores riesgos que en la mujer adulta.

Generalmente no se lleva a cabo un buen control prenatal, se hacen presentes la anemia y los problemas derivados de la incompatibilidad entre las dimensiones de la pelvis y el tamaño del feto. Se hacen patentes problemas de salud fetal, ya que la morbimortalidad es más alta, hay mayor frecuencia de bajo peso al nacer, mayor riesgo de parto prematuro, así como mayor riesgo de carencia nutricional. En lo económico, la madre adolescente tiene mayor dificultad para conseguir ingresos y, por lo general, no ha tenido tiempo de adquirir un oficio o completar su educación.

Como proveedores de salud reproductiva, debemos pensar en ofrecer dos alternativas, la abstinencia sexual o la vida sexual pero con protección adecuada. Se debe ofrecer información sobre los riesgos y consecuencias de la actividad sexual; los conocimientos sobre métodos anticonceptivos se deben dar antes del inicio de las relaciones sexuales. De igual manera, se deben crear programas para adolescentes que incluyan capacitación de orientadores de la misma edad y centros de servicios múltiples. Se ha demostrado que la educación sexual en la escuela retrasa o disminuye el inicio de las relaciones sexuales. En el caso que se opte por la abstinencia sexual, se debe estimular por la decisión tomada y hacer de conocimiento que la abstinencia no es anormal ni implica homosexualidad. El tener relaciones sexuales no es símbolo de madurez.

Con respecto a las opciones anticonceptivas, los métodos conocidos como basados en el conocimiento de la fertilidad, como los de abstinencia periódica y el coito interrumpido, requieren de gran motivación y control y de un buen conocimiento del ciclo menstrual. Los condones pueden tener fallas por uso inadecuado o por rotura ocasional. Fomentan la participación activa del varón y protegen contra las infecciones de transmisión sexual (ITS).

Los espermicidas contienen sustancias que matan a los espermatozoides, pueden tener fallas por uso incorrecto y no protegen contra las ITS. Los anticonceptivos orales ( píldoras , minipíldoras ) requieren de asesoramiento para un uso correcto, el efecto anticonceptivo concluye al terminar su uso. Los modernos contienen dosis bajas de hormonas y nuevos componentes, lo cual hace que los efectos secundarios sean mínimos o nulos. Además del efecto anticonceptivo, otorgan beneficios no anticonceptivos, como la regularización de los ciclos menstruales, el alivio de las reglas dolorosas (dismenorrea ), tratamiento de tumores benignos de mama y ovario, así como la reducción del riesgo de tener cáncer de ovario y endometrio. Para los casos de relaciones sexuales sin protección o cuando se es víctima de violencia sexual, se puede recurrir a la anticoncepción oral de emergencia, lo que significa usar dosis adecuadas de píldoras de uso rutinario o la variedad dedicada que viene en empaques con dosis exactas para la emergencia.

Los anticonceptivos inyectables pueden tener una combinación hormonal y se colocan cada 30 días , o pueden contener una sola hormona (progestágeno) y se colocan cada 90 días. Estos últimos solamente se recomiendan en adolescentes de más de 16 años por precaución. Los inyectables son preferidos por la discreción de uso. Los implantes subdérmicos contienen un progestágeno, se colocan bajo la piel del brazo menos útil de la usuaria con gran facilidad. Los modernos, con una sola varilla, otorgan protección anticonceptiva por tres años. Se retiran igualmente con gran facilidad. El parche anticonceptivo contiene dos hormonas, que son administradas a través de la piel. Puede colocarse en abdomen, brazos, espalda. Se coloca un parche semanal por tres semanas y se descansa una semana.

En cuanto a los denominados dispositivos intrauterinos (DIU) requieren de una selección cuidadosa de la usuaria. No son recomendables cuando existen riesgos de infecciones de transmisión sexual. Pueden contener cobre o liberar un progestágeno y otorgan protección por varios años. La opción de un método quirúrgico no es adecuada para este grupo etareo, ya que es de carácter permanente e irreversible. Puede recurrirse a ella cuando existe una indicación médica.

En relación a la perimenopausia, ella es parte de esa etapa de la vida de la mujer que se conoce como el climaterio, que podemos dividir en tres: una fase inicial que va de los 35 a los 45 años, una fase de la perimenopausia, de los 45 a los 55 años, y una fase tardía que se extiende desde los 55 a los 65 años. En la perimenopausia se pueden presentar síntomas de deficiencia de estrógenos, pero aún hay menstruación y hay vida sexual activa. El número de hijos ya está completo y existe el temor a engendrar un hijo con taras. La presentación de un embarazo no deseado en esta etapa va a acarrear morbimortalidad materna y perinatal aumentadas y problema de aborto. Se debe ofrecer métodos anticonceptivos en esta etapa a pesar de que se suele decir que ya hay menor frecuencia de relaciones sexuales, que la fertilidad masculina está disminuída, que la fertilidad femenina también lo está. Sin embargo, existen riesgos de embarazo, de 10% entre los 40 y 44 años; de 2 a 3% entre los 45 y 49 años y poco mayor a cero luego de los 50 . La consejería anticonceptiva debe ser exhaustiva a fin de asegurar protección y continuidad. Se debe tener acceso a todos los métodos, pero sobre todo a los de alta eficacia o indicados por razón médica. Una pregunta que se va a dar es hasta cuándo utilizar métodos. En el caso de los no hormonales , se sugiere el uso hasta que haya transcurrido un año sin ver la menstruación. En el uso de los métodos hormonales que suelen acompañarse de episodios de sangrado periódico, se sugiere un descanso de 4 a 6 semanas, uso de métodos de barrera y determinación hormonal que pueda indicar si ya se está en la menopausia.

Por lo tanto, todas las alternativas deben estar a disposición de las parejas en la perimenopausia, tratando de recurrir a aquellos métodos de mayor eficacia y los que puedan usarse de acuerdo al organismo de la usuaria. No existe un método ideal para todas las mujeres, se debe buscar lo que corresponda a cada organismo en particular.

Autor: Eduardo Cáceres Chu.
Setiembre del 2006.

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