El estrés es la respuesta adaptativa del organismo ante factores que generan tensión o ansiedad.
El estrés es positivo ya que puede proporcionarnos la fuerza necesaria para enfrentar nuevos desafíos, pero cuando se acumula se hace negativo y puede producir una serie de transtornos en nuestro organismo, como fatiga, sueño, ansiedad, disminución o aumento de apetito, cefalea, lumbalgia, aumento de la presión arterial, mayor frecuencia de enfermedades infecciosas , etc.
Durante el embarazo podemos tener mayor estrés por:
- Cambios hormonales, que nos causan inestabilidad emocional
- Problemas en el hogar: violencia familiar, falta de apoyo de la pareja, discusiones violentas, fallecimiento de un familiar
- Problemas laborales y/o económicos
- Estrés por la vía del parto, por la salud de nuestro bebe, por las complicaciones que podamos tener durante el embarazo o durante el trabajo de parto.
La hormona del estrés, el Cortisol, atraviesa la placenta y se difunde por el líquido amniótico. Al estar incrementada podría producir algún daño en el bebe, daño que usualmente no sería inmediato.
Entre las posibles complicaciones que podríamos tener debidas al estrés están:
Disminución del coeficiente intelectual del niño.
Aumento del riesgo de parto prematuro
Bajo peso al nacer
Abortos espontáneos
Niños ansiosos, con déficit de atención e hiperactividad.
Recomendaciones
Las mujeres embarazadas pueden controlar mejor el estrés si se encuentran sanas y en buen estado físico. Deben comer una dieta sana, dormir bastante y evitar el alcohol, los cigarrillos y las drogas. También deben hacer ejercicio regularmente
Una buena red de apoyo (que incluya por ejemplo a la pareja de la mujer embarazada, su familia y parientes, amigos y otras personas) también puede ayudar a las mujeres embarazadas a aliviar su estrés.
Dra. Maribel Dextre Altez
|